Hay que tomar las tres formas en una sola y reunirlas en el momento de formular una petición.
1 – Sé como un niño. Los niños son los mejores soñadores que existen. Todos podemos recuperar esa parte infantil, alegre, despreocupada e inocente que aún guardamos en nuestro interior.
2 – Toma la posición de la persona profundamente enamorada. Las personas enamoradas ponen en sus sueños toda la ilusión y nadie es capaz de detener a un corazón enamorado, ni nada puede poner freno a su entusiasmo.
3 – Toma la posición del buscador de la Verdad. Esas personas que de corazón piden encontrar la Verdad en sí mismas y la liberación, poseen una fuerza especial que les mantiene con esperanza hasta conseguir su objetivo.
Los deseos debemos pedirlos en armonía y perfección para todos, pero a veces no los hacemos correctamente o no están bien especificados.
Los deseos se mueven en tres dimensiones diferentes, y según como los hagamos, su resultado variará.
Cuándo los deseos son negativos y dañinos, en especial hacia otra persona, esos mismos deseos se vuelven contra la persona que los formuló. En conclusión, usemos el sentido común y escapemos de ellos.
Otros deseos se realizan sin pensar bien en lo que estamos haciendo, ni siquiera son canalizados de forma correcta, puede que ni siquiera le pongas detalles y, por lo tanto, se manifiestan con carencias u olvidos.
Los deseos meditados y hechos con plena conciencia, armonía y perfección son los que solicitamos al conectar con la parte más profunda de nuestro Ser, ya que se expresan a través de nuestros pensamientos y sentimientos más íntimos. Una vez que tenemos claro un deseo, con todas sus virtudes, cualidades y detalles, es cuando podemos pedirlos por carta o en meditación, y cuando lo repetimos de forma constante de esta manera, finalmente veremos el resultado de ese deseo manifestado a su tiempo y como queremos que sea en nuestra vida.
No hay comentarios:
Publicar un comentario