viernes, 19 de agosto de 2011

EL LICÁNTROPO

BLANCO ROMASANTA


Romasanta era un sastre, de aspecto físico normal e inofensivo, de facciones incluso tiernas. Inteligente y culto para la época, pues sabía leer y escribir. Llevó una vida aparentemente vulgar y corriente hasta que su mujer murió. Empezó a dedicarse a la venta ambulante, moviéndose los primeros años por la zona de Esgos y posteriormente abarcando toda Galicia. Es, apartir de entonces, que los lugareños empiezan a señalarlo como vendedor de grasa humana, fama que se extendió rápidamente por la comunidad de Galicia.
Tras ser condenado en rebeldía, consiguió escaparse a un refugio en el pueblo abandonado de Ermida. Allí convivió con el ganado durante meses, hasta que vuelve a aparecer en público esta vez en Rebordechao y poco a poco se fue mezclando con la población locas. Es en este pueblo donde empieza a contactar con los vecinos ganándose la confianza y amistad de las mujeres, lo cual hizo que los hombres lo llamaran "afeminado" llegando incluso a desempeñar oficios propios de las mujeres en la época como por ejemplo el de tejedora.
Ya asentado en el pueblo es cuando comienzan sus brutales asesinatos, los cuales cometía en los bosques de Redondella y Argostios. Durante años elude a la justicia y logra asesinar a 9 víctimas siendo estas siempre mujeres o niños. Casi inmediatamente después de los asesinatos empieza a planificar a su huida llegando a salir de Galicia con un pasaporte falso. Finalmente es capturado en Toledo y juzgado en Orense. Romansanta reconoció que, victima de un maleficio que lo vuelve lobo, mató a 13 personas a sangre fría, usando sus manos y dientes para acabar con sus vidas y comerse los restos.

La primera vez que me transforme fue en la montaña de Couso. Me encontré con dos lobos grandes con aspecto feroz. De pronto, me caí al suelo, comencé a sentir convulsiones, me revolqué tres veces sin control y a los pocos segundos yo mismo era un lobo. Estuve cinco días merodeando con los otros dos, hasta que volví a recuperar mi cuerpo. El que usted ve ahora, señor juez. Los otros dos lobos venían conmigo, que yo creía que también eran lobos, se cambiaron a forma humana. Eran dos valencianos. Uno se llamaba Antonio y el otro don Genaro. Y también sufrían una maldición como la mía. Durante mucho tiempo salí como lobo con Antonio y don Genaro. Atacamos y nos comimos a varias personas porque teníamos hambre.
Manuel Blanco Romasanta, CAUSA Nº 1778: CAUSA CONTRA HOMBRE LOBO, JUZGADOS DE ALLARIZ (ORENSE)



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